Violencia política paraliza Karachi

La capital comercial y la ciudad más poblada de Pakistán, Karachi, quedó totalmente paralizada este lunes luego de un violento fin de semana que dejó al menos 41 muertos y más de un centenar de heridos.

Todas las actividades, incluyendo el transporte público, quedaron suspendidas tras los choques entre simpatizantes del presidente, Pervez Musharraf y del juez del Tribunal Supremo, Itfikhar Chaudhry, suspendido por el mandatario en marzo pasado.

Las autoridades locales prohibieron las reuniones políticas mientras que el gobierno central ordenó el despliegue de fuerzas paramilitares (los llamados "rangers") en un intento de restablecer el orden.

El jefe de la policía de Karachi, Azhar Farooqi dijo a la agencia de noticias Reuters que no se habían registrado hechos de violencia este lunes, aunque el clima de tensión predominaba en la ciudad.

Divisiones políticas

En tanto, el Tribunal Supremo postergó hasta este martes la audiencia en Islamabad, destinada a revisar el caso de Chaudhry a quien Musharraf suspendió en sus funciones el 9 de marzo acusándolo de abuso de autoridad.

Este sábado, el mandatario lo responsabilizó por los muertos de Karachi, por -según sus propias palabras- haber "politizado" el caso, al tiempo que le pidió que ponga fin a las protestas.

Pero los grupos de oposición en Pakistán llamaron a una huelga nacional en protesta por lo hechos y acusaron a los partidarios del Muttahida Quami Movement (MQM), por la escalada de violencia.

El MQM ejerce el gobierno de la provincia de Sindh, de la que Karachi es su capital, a la vez que es aliado de la Liga Musulmana que dirige el país y es el soporte de Musharraf, quien llegó al poder en 1999 tras un golpe de Estado.

"Es un terrorismo patrocinado por el estado. Nosotros no vamos a dar marcha atrás", dijo un vocero del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) de la ex primer ministro Benazir Bhutto.

Los corresponsales de la BBC, indican que los partidos de la oposición han convertido el caso del juez Chaudhry en una oportunidad para reclamar el fin del régimen militar de Musharraf.